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LA FÁBULA DE INARA

(ILUSTRACIÓN DE CHIRS FATTORI)

Cada mañana, cuando el sol quiere nacer

Inara, una bella niña, ve una flor aparecer

Encantada ella la admira, con su mirada perdida

Y luego se retira hasta llegar el siguiente día.

 

De camino a la escuela se encuentra con ella

Por un camino perdido que nadie recuerda

Así aconteció por un tiempo mayor

Hasta que la niña se armó de valor.

 

Y con fuerza dentro de su corazón

Escaló aquel árbol que sostenía la flor

Tomándola fuerte y sintiendo su olor

Cayendo dormida dentro del gran pozón.

 

Pasaron tres horas y al fin despertó

Rodeada de agua junto a una cascada

Donde caía, goteaba y sonaba

Con tal precisión que su eco encantaba.

 

Sus piernas ya no estaban, en cambio nadaba

Como una sirena pues, eso ahora es ella

Y así se quedó por siglos sentada

Peinando su pelo que tanto brillaba.

 

Hasta que un buen día, llegó un caballero

Tan joven como ella, tan noble y sincero

Se había perdido y estaba cansado

Junto al tronco de un árbol termina acostado.

 

La brisa susurra y sediento despierta

Corriendo al pozón el joven se acerca

Toma tres sorbos del agua que aún suena

Y luego repite lo que el viento ordena

 

Te amo porque tu alma es bella

Dijo el joven hombre al ver la sirena

Y ella feliz se acerca y le entrega

La flor para que a su lugar devolviera.

 

Entonces él sube y la deja en su rama

Mientras el pozón alumbraba y dejaba

Que la bella niña corriera a la tierra

Pues la maldición ya no era para ella.

 

Feliz ella salta, feliz ella baila

Y el niño a su lado la abraza y le canta

Ahora eres libre, podrás ser mi amiga

Ven dame tu mano y tengamos mil vidas.

 

Así se alejaron, luego de su baile

Dejando al pozón junto al árbol y su flor

Esperando que alguien más llegue a su magia

Esperando si alguien más de amor se contagia.